Quiero despertar en mi cama uno de estos días, medio asfixiada entre mis cobijas y medio muerta de calor con todos mis osos. Quiero abrir los ojos, y ver que ya se está metiendo la luz a medias por mis persianas (Como esas veces en las que se me olvidaba cerrar las cortinas) Quedarme viendo la nada o a mi pared, igual y con la luz prendida de mi buro, o jugando Dual Screen (Probablemente Golden Sun, o Pokemon) Apenas llevo unos meses pero últimamente no es por melancolía, sino por esa sensación tan simpáticamente horrible y vacía del “ya nunca vamos a regresar a esos días” que me quedo pensando enfrente de mi Laptop todo lo que extraño. Quiero tirarme a dormir mis últimos 15 minutos adentro de mi vestidor, o acostarme en el piso frio de mi baño. Quiero poder abrir las puertas de abajo del lavabo y encontrar todo mi desmadre tal y como estaba. Quiero levantarme a las 12 de la mañana todavía en pijama y saludar a Lupita, quiero bajar a prepararme de desayunar (Desayunos mortales que alertaban a toda la humanidad como cuando casi mato a mi Lola y a mi Puki, que bajaron tosiendo como locos con mi intento de chiles toreados) o hacerme quesadillas. Ahorita si extraño mis quesadillas.
Tengo una lista de miles de cosas que quiero hacer. Quiero salir a mi privada, sentarme afuera con mi termo de Coca-Cola a tomar un Té de Menta, o un té Chai (La receta ideal es: ponerle dos paquetitos de té, y un chorro de Miel, entiéndase una cantidad industrial, sin importar si es agua o leche) Mientras Luna se pone a correr como loca por todos lados, y yo leo alguno de mis libros. Quiero regresar a la simplicidad de mi vida, ¿Por qué tenemos que crecer? Porque ya no podemos ser los niños que éramos antes.
Quiero que me llamen a mi celular y cuando conteste sea algo como:
-“Bebesillo, ¿en donde estas bebesillo?”-
-“En mi casa…”-
-“¿Podemos pasar a verte?”-
O igual y algo como:
-“Bebesillo, ¿en donde andas Bebe?-
-“En mi casa…”-
-“Vamos a la Good Life y por una cervecita en la tarde, ¿ándale?”-
O también:
-“Bubito, ¿estás en tu casa?”-
-“Sip”-
-“No manches Bubu, tengo que contarte que…”-
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Extraño las tardes en el estudio de casa de Pogo, con un cigarro, hablando. Sentada en el tapete de su piso, o viendo alguna película (Y tener después una mesa de debate sobre el Cien Pies humano). Aunque también estaba la variante de estacionarnos afuera de su casa, en el carro de Kiwi, con un six y esperar a que saliera, para que habláramos, con las ventanas abajo para no asfixiarnos en el carro. (y uno debe tratar de evitar tirar cualquier liquido vital en los asientos)
Extraño las callecitas coloridas de Metepec, no es que tuvieran algo especialmente “especial” pero eran calles familiares, por donde divagábamos y conocía bien. Extraño los viajes a la Pulquería. (Las pláticas que tienen en esos lugares eran de un carácter un tanto…fascinantes… Como la chava que juraba que se había casado con un alemán…) O ir a chismear a Rustika, a Chakawa, o al Zhukra, o a la Choco…
Poder llegar a un bar, y que me preguntaran –“¿Lo de siempre?”- Lo familiar.
Extraño las aventuras de la semana, los viajes en el Caliber, extraño las calles aburridas, con tráfico, los billares, las construcciones, las propagandas, los anuncios. Ir al Blockbuster y sacar alguna película tonta, caminar al Oxxo de mi casa, a ver si me compraba palomitas. Extraño los días en los que me tiraba con Puki a ver Supernatural como por ochentava vez, o cuando hacía que Danya viera el Señor de los anillos y se aprendiera las clasificaciones de personajes, o cuando me ponía a hablar con Kike de música y nadie nos entendía. Extraño las comidas en casa de la abuela. Extraño reírme de todas las cosas que decían, extraño hablar de Maciel con Toño, reírme de sus chistes. Extraño los viajes a México con él, el mercado Jamaica, extraño escuchar a Lucha, ver a Pablito ser atacado por alguno de los pequeños salvajes (Daniel y Nico) extraño incluso ver a Daniel jugando Lego-Batman y explicándome la historia de cada uno de los personajes (Le gusta Batman, pero tengo la impresión que pronto se transformara en uno de los míos… tiene algo por el Joker…)
Extraño el clima de Toluca, caminar por el parque de Providencia. Ir a sentarme a leer un libro enfrente del “Lago” (Que también tiene su leyenda que data de 1492...y habla sobre adefesios, y sirenas, y eso que ese día no me había tomado nada más que mis dos Boings de Guayaba y un sándwich de queso…). De hecho hasta estar las 3 horas en el gimnasio me sentarían bien.
De hecho extraño mis botellas de agua, mi gran cantidad de Boings de Guayaba, mis Panecitos con relleno de queso del Superama, ir al cine y cuando todavía existía el Paradise, tomarme una margarita y comerme mis quesadillas fritas.
Lo bonito de todo esto es que me voy a quedar extrañando, porque de verdad, ya no voy a regresar nunca a esos días.
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Esta soleado últimamente en Vancouver y el calor me está matando (a uno nunca lo complacen ¿verdad?) Este viernes voy a organizar una cena en el departamento, para todas las personitas importantes que de verdad me apoyaron muchísimo estas últimas semanas (Permítanme decirlo y lamento que tengan que leer esto Jefes) de MIERDA. Desde cosas tan simples como escuchándome, como acompañándome a buscar con un montón de sol mi tarjeta (casi no tuvimos que caminar…), ropa, lugar para dormir, cuenta en donde me depositaran, de todo. Gente que me invito a cenar, sin esperar que le pagara, gente que me invito a salir con ellos aun sabiendo que no iba a poder pagar, pero que para que me distrajera. Gente que me acompaño a caminar a la playa, gente que me escucho quejarme de la vida, y que también se quejo conmigo.
Vancouver no es una ciudad fea, es bonita, y la he apreciado poco con todo lo que ha pasado, espero poder quitarme todo eso de encima una vez que todo este en el orden en el que debería de estar.
Saludos.
(Estamos sistematizando el Chaos, por favor espere)