Oficialmente ya cumplí los tres años en Vancouver.
Un veintiocho de marzo venia yo viendo desde arriba pequeños
parches de nubes pintados de todas las gamas de blancos. Viajaba yo en uno de
esos aviones de Air Canadá y mi destino final era una ciudad que según los
panfletos estaba en medio de bosques, montañas nevadas y a la vez el mar.
La cuestión no era mucho el a donde iba de viaje. La cuestión
era que en uno de los compartimientos de la parte baja del avión había una
maleta que contenía casi toda la ropa que alguna vez estuvo en las tablas y
cajones de madera de mi vestidor.
La cuestión era que esta vez no iba de viaje, yo me estaba mudando.
La verdad hace tres años yo no lo quería ver así.
Los meses anteriores a esta transición fueron rápidos. Lo que vino después no.
Los meses anteriores a esta transición fueron rápidos. Lo que vino después no.
un fragmento de como
tengo a veces que asimilar la realidad...
29 de Marzo
Parte I
Hey you! Stranger!
Fue un veintinueve de marzo, tres años después de es día que
ella me vino a buscar. Me marco por Skype una semana antes de llegar. El
problema de ella es que ella es así: Esporádica.
Una vez terminada nuestra llamada me quede pensando aun
mirando la pantalla. ¿Tenía yo la fuerza y la intención de volver a verla?
Por primera vez después de tanto tiempo de desconexión entre
ella y yo habíamos hablado y la verdad es que
yo no la reconocía, no la distinguía muy bien entre la baja calidad de
la imagen y la oscuridad de su cuarto
sin embargo eso solo acentuaba algo que yo ya sabía: Ella y yo habíamos
cambiado mucho en estos tres años de distancia. La plática fue muy breve. Me
informo que venía a verme, que quería hablar de todas las cosas que habíamos
ella y yo dejado pendientes. Tenía una semana en Vancouver y que nos veríamos
el veintinueve de marzo a la entrada de Waterfront Station.
Waterfront Station me parecía un lugar sensato para vernos, nada demasiado intimo y además todas las pequeñas cafeterías "Nice" estaban en Gastown, que era el área en donde está localizada la estación. Aun no quería comentarle en donde vivía y ni con quien. Todo en mi mente indicaba que era un gran plan el estar juntas en algún lugar más público, mas el día que nos topamos de nuevo cara a cara de solo verla hasta se me fue el aire, y con eso todo los planes volaron al aire. Fue uno de esos momentos en los que uno siente que una persona está fuera de lugar. La vi tan cercana a mí y a la vez solo pude pensar que ella no encajaba, sobresalía demasiado en Vancouver que de alguna manera era como "Mi ciudad".
Waterfront Station me parecía un lugar sensato para vernos, nada demasiado intimo y además todas las pequeñas cafeterías "Nice" estaban en Gastown, que era el área en donde está localizada la estación. Aun no quería comentarle en donde vivía y ni con quien. Todo en mi mente indicaba que era un gran plan el estar juntas en algún lugar más público, mas el día que nos topamos de nuevo cara a cara de solo verla hasta se me fue el aire, y con eso todo los planes volaron al aire. Fue uno de esos momentos en los que uno siente que una persona está fuera de lugar. La vi tan cercana a mí y a la vez solo pude pensar que ella no encajaba, sobresalía demasiado en Vancouver que de alguna manera era como "Mi ciudad".
Ella me observaba callada
Después de saludarnos un poco a la defensiva empezamos a
caminar. Le sugerí que fuéramos a comer a una de las pequeñas cafeterías, pero
ella solo me dijo que yo ya sabía ha donde tenía que llevarla. Se acomodo la
capucha de su sudadera negra y cruzo los brazos frente a ella. Suspire.
No sé porque pensé que la dinámica entre nosotras sería
diferente.
“El otro
día en la escuela nos enseñaron un video de algo que me pareció interesante” le
digo. Estoy tratando de llamar su atención.
Tiene mucho
tiempo desde la última vez que siquiera
nos hablamos y estoy tratando de romper ese hielo inicial en la conversación. Una
amiga y yo la llamamos a esta plática tan especial, la conversación
"awkward". Es una de esas conversaciones en la que nada es fluido,
como dice mi mama uno tiene que sacar respuestas como tirabuzón.
“Chido” me dice ella. No me extraña que este mas silenciosa que de costumbre. La conozco tan bien que se que no está feliz de verme.
Se acomoda el pelo de tras de la oreja
izquierda con el pulgar. No queda conforme ya que su pelo regresa a taparle
parte de la cara después de que una corriente de aire choca contra nosotras.
Ella mira a los carros furibunda.
Muchas de
las calles de Vancouver en comparación con las calles en Metepec son muy
amplias, además el trafico casi siempre es fluido. Sin embargo por esta área
cerca de Gastown algunas de las calles se vuelven mas pequeñas, y si llegas a
recorrerlas hasta el final casi todas terminan en pequeñas áreas en donde puede
uno estacionar su carro, más o menos a la altura de Water Street.
En esta
calle en particular por la que paseábamos ella y yo (llamada Cordova Street)
siempre hay una que otra ráfaga de aire que gusta de revolotear por tu cabello,
ropa y papeles importantes (Es por experiencia personal que hablo). Estas
provienen ya sea de alguna de las ventilas de las tiendas que están repartidas
por esta calle, o de las maquinas de reparación que se mueven de lado a lado
arreglando algunas brechas entre Cambie y Cordova. Fuera de eso, y los
inexactos y e indiferentes pasos de los homeless que pasean por esta área, me
gusta mucho Gastown, es una de mis partes favoritas de Vancouver.
Mama tiene guardadas unas fotos de mi cuando era pequeña cerca del reloj de Vapor, uno de los elementos distintivos de Vancouver que está justo en esta Área.
Esa foto data de un año dos mil (¿Tal vez dos mil algo?) Quien diría que años más tarde estaría paseando yo frente a ese mismo reloj, a deshoras de la noche con la esperanza de tomar algo del Starbucks que está justo en frente de el, tratando de mantenerme activa para las siguientes horas (y deshoras) de trabajo.
Mama tiene guardadas unas fotos de mi cuando era pequeña cerca del reloj de Vapor, uno de los elementos distintivos de Vancouver que está justo en esta Área.
Esa foto data de un año dos mil (¿Tal vez dos mil algo?) Quien diría que años más tarde estaría paseando yo frente a ese mismo reloj, a deshoras de la noche con la esperanza de tomar algo del Starbucks que está justo en frente de el, tratando de mantenerme activa para las siguientes horas (y deshoras) de trabajo.
"¿Y
luego qué?" Me dice ella en una voz un poco alzada, para llamar mi atención.
Me doy
cuenta de que no la he dejado de mirar.
Es entonces cuando medio malhumorada ella, se quita la capucha y recorre todo su pelo para atrás.
Es entonces cuando medio malhumorada ella, se quita la capucha y recorre todo su pelo para atrás.
Con sus
manos agarra los mechones del poco pelo que le queda en una coleta mal hecha.
Se le ve desganada.
Ella es un estropajo de colores.
Ella es un estropajo de colores.
Vuelve a
cubrir su pelo con la capucha. Me hace una señal, un ligero movimiento de
cabeza hacia la derecha que quiere darme a entender que camine junto a ella.
Camina ella
con las manos en las bolsas, con sus botas siendo estrepitosas contra las
coladeras y las envolturas, en si la suciedad regada en el piso de ciudad. A
veces me pregunto si ella lo hace a propósito, como matando miles de hormiguitas
a su paso pensando en desatar el caos. Tal vez solo le pesan las botas, y la
fuerza de los casquillos rebotando con el cemento no sea algo intencional.
“Y qué ¿te vas a apurar o solo vamos a seguir hablando afuera? Me prometiste que saldríamos a un bar, llevo toda la tarde esperando el bendito bar.” Dice ella mientras sus manos bailotean sobre sus bolsas. A pesar de la distancia que pusimos entre nosotras la conozco. Se lo que busca. Busca una cajetilla aplastada entre sus bolsas atiborradas de colillas mal fumadas, y cigarros despedazados. Es una costumbre compartida entre nosotras: el guardar cada colilla en nuestras bolsas.
“Si quieres
fumar, fuma de los míos, estoy tratando de dejarlo” Le digo.
Ella suelta
un silbidito y una risotada que no esconde en lo mas mínimo el tono de burla.
Se baja la capucha de nuevo y el pelo se mueve de lado a lado con las nuevas
corrientes de aire.
“Sale pues,
regálame un cigarro” Caminamos unas cuadras mas, Ella malhumorada peleando con
el encendedor y yo pretendiendo que no lo noto. Trato de mantener la mirada
fija en el local de la esquina y su pequeña marquesina.
La Gallina
Punk tiene una vieja marquesina decolorada por la lluvia y pintada con el polvo
y suciedad. Es pequeña y cuadrada, con unas letras de neón que dejan leer en
verde "Gallina Punk, est. 2002" cuando están encendidas. Esta
delineada con unos cuantos focos rotos y despintados . A la izquierda del bar
se encuentran dos pequeñas cafeterías de cristales limpios y personas
pulcramente vestidas, mientras que la fachada de la Gallina Punk esta
atiborrada de panfletos mal pegados y rotos. El semáforo y los postes que están
en seguida de la vieja puerta negra por la que uno entra, también están
forradas de posters, panfletos y chicles coloridos mal masticados que la gente
gusta de pegar por doquier.
"...ya
se llevaron el poster ese que a ti tanto te gustaba" me dice ella mientras
exhala el humo por la nariz y observa fijamente la entrada.
"De
seguro fue una de esas borrachas que se ponen medio mal cada que se toman
algo" le digo yo tratando de no reírme. Ella suelta una risita, mientras
niega bruscamente con la cabeza.
"¿Ahora
me vas a decir que ya ni tomas?" Se queda ella mirando la entrada,
entonces como lo aprendimos la primera vez que estuvimos juntas en Vancouver,
ella se acerca a la entrada y jala la pequeña horca que se encuentra afuera de
la entrada del Bar y segundos después se oye un alarido. Un chico muy pálido y flaco sale a recibirnos.
Después de checar nuestras identificaciones nos deja pasar.
La Gallina
Punk es tal y como la recordaba.
Las paredes
recubiertas con fotos de mujeres semi-desnudas
y sus posters de promociones de cerveza es lo primero que vemos al
entrar. Justo enfrente de la entrada, a unos cuantos metros esta una barra
pequeña echa de madera que está atascada de vasos de diferentes tamaños, por
experiencia ya sabemos que son de plástico, además una vez nos comento la
señorita de la barra que siempre al final de la noche casi todos sus vasos
desaparecen. Tiene mesitas viejas de plástico que tienen sobre de ellas un
estampado simulando ser madera, y pequeñas sillas con los colchones machacados.
Todo esto repartido en un espacio muy reducido. Al fondo en la esquina
izquierda tienen un pequeño escenario y la entrada para los baños (de puertas
destartaladas aunque misteriosamente siempre hay papel de baño) mientras que a
la derecha tiene una pequeña pista con pilares que impiden que uno vea el
escenario de todos los ángulos (y a veces en el mosh te permite estamparte en
alguno)
"Nos
pedimos una jarra y platicamos?" le digo a ella.
"Tu
camina, yo te sigo".
Esta medio vacío
el lugar aun. En algún poste en Granville recuerdo haber visto un poster que decía que tendrían hoy un
evento, pero parece ser que a las cuatro de la tarde nadie se para por aquí.
"Ya
sabes que en Vancouver solo te manejan sus cervezas diluidas" le digo
mientras nos sentamos y me quito la chamarra.
"Y
bueno, si no te digo que venía a verte ni me llamas. ¿A qué se debe este
misterioso acontecimiento de que me dirijas la palabra?"
"Aunque
no me lo creas muchas veces pienso en ti, y justo antes de que me llamaras
estaba pensando en escribirte, ya tenía mucho que no sabía de ti" La
mentira era tan grande que yo sabía que no la podía engañar. En cuanto esas
palabras salieron de mi boca me di cuenta de cuantas cosas había dejado yo
suspendidas sin principio ni final.
"...
claro, mas de dos años" Me dice ella.
Por fin nos
quedamos las dos calladas. Trato de evitar el mirarla directamente. Me incomoda
toda vía tener contacto visual con ella. Empiezo a juguetear con mi vaso de
cerveza.
"Quien lo iba a creer, honestamente ni yo te reconozco" Dice ella mientras me escudriña con la mirada. "La última vez que nos vimos básicamente éramos lo mismo tu y yo. Lo último que supe de ti tiene más de un año, ya sabes con eso de que me dejaste de escribir y de hablar no se qué tantas cosas sean nuevas contigo" Lo dice de una manera despectiva, pero en su voz puedo escuchar un poco de la antigua "Ella" y se que muere por preguntar.
"¿Que
te puedo decir? ¿Qué es mi culpa? Si, tienes toda la razón. Tres años es mucho
tiempo, lo entiendo pero también espero que comprendas que desde que llegue
todo se volvió, diferente..." Me quede pensativa. "En tres años me
enamore de muchas cosas, ideas que frecuentemente tu y yo compartíamos. Me
enamore de Vancouver después de tanto tiempo, y de verdad créeme cuando te digo
que este amor es algo que me costo "
Y la verdad
es que si.
Justo el
primer año después de las subidas y bajadas que tuve, una persona con la que en
algún momento tuve una relación cercana (una de esas tristemente, relaciones
raras) y yo platicábamos. Esa noche era una de esas noche en las que él me
hablaba para ir a caminar (la ruta nocturna para caminar normalmente era de
Howe al Subway de Granville y después todo Granville para volver a la altura de
Georgia.
Teníamos
una forma muy "curiosa" de evadirnos (Entiéndase que nos
frecuentábamos demasiado, y buscábamos encontrar limites y entablar una
relación entre dos probables adultos que se querían. él porque decía que me
amaba pero que no quería lastimar a su novia ni a mí, yo porque decía que me atraía,
pero no quería que el lastimara a alguien por mi)
Esa noche, como todas las otras que tuvimos el y yo fui a esperarlo abajo de su departamento. Yo estaba muy triste. Fue la única vez que le llore a alguien sobre ese tema. Mientras nos sentamos a fuera de la fuente de la escuela (En Pacific con Burrard) Le dije cuanto odiaba el tener que vivir en Vancouver, odiaba a las personas que había conocido, odiaba que poco a poco todo se había complicado, con mi ayuda y también a veces sin ella, y sobre todo odiaba Vancouver. (Y de paso lo odiaba a él)
Esa noche, como todas las otras que tuvimos el y yo fui a esperarlo abajo de su departamento. Yo estaba muy triste. Fue la única vez que le llore a alguien sobre ese tema. Mientras nos sentamos a fuera de la fuente de la escuela (En Pacific con Burrard) Le dije cuanto odiaba el tener que vivir en Vancouver, odiaba a las personas que había conocido, odiaba que poco a poco todo se había complicado, con mi ayuda y también a veces sin ella, y sobre todo odiaba Vancouver. (Y de paso lo odiaba a él)
Vancouver
para mí era solo eso: un reflejo de todas las cosas malas que me habían pasado.
Entramos a
su departamento cuando termine de fumar ("Sube a limpiarte los mocos"
me dijo mientras se reía de mi apariencia, tratando de alivianar la situación.)
Y nos acostamos en su cama a platicar mi situación.
"Mira"
Me dijo mientras estábamos los dos mirando el techo. "Tu situación actual
no es buena, y lo entiendo, pero date cuenta que no es la ciudad. Si estuvieras
tu en algún otro lado, llámese Chicago o Japón, tu actitud y tus acciones son
los que desencadenan esto, no una ciudad. La ciudad es un conjunto de personas,
no un montón de acciones."
Ella me
mira fijamente. Me doy cuenta de que he estado callada por un tiempo.
Como
siempre la veo juguetear con las perforaciones de sus labios.
"Bueno,
te enamoraste de Vancouver, ¿Y luego? ¿Ya te quieres quedar o cual es el
plan?" Le da un largo trago a su vaso. "Mira, no es por querer
presionarte, pero ¿si te acuerdas de todos nuestros planes? Te vas tres años y
de repente ya eres otra persona completamente. Quiero darme cuenta que en el interior
aun tenemos los mismos intereses tu y yo. Siempre me dijiste lo mismo, cuando estábamos
juntas y paso todo lo que nos tenía que pasar, decías que era para poder auto
descubrir quienes éramos, que para que tu pudieras llegar a ser tu. Y mira en donde
estamos el día de hoy. Entiendo que para ti yo solo soy el reflejo de lo que
veías tu cuando eras esa niñita según tu sin experiencia pero si lo vez de esta
manera, hoy tu no serias la que eres si no hubiera estado yo"
La cosa es así:
La cosa es así:
Ella tiene razón.
Suspiro.
"A
veces me pregunto porque te idealizo tanto. Porque siempre que nos vemos siento
que eres mi aspiración, eres ese algo que quiero y no puedo tener. Sin embargo
no tienes nada positivo que darme" le digo mientras tomo la cerveza. Sabe
amarga, es un amargo raro y diluido en demasiada agua. La cerveza de barril que
nos sirven es muy ligera y mala.
Sonríe un
poco mientras termina de tomarse el ultimo chorrito de su vaso.
"Velo
de esta forma, soy todo que alguna vez quisiste ser. Como comentabas hace rato,
yo soy ese remix del remix de lo que a ti te gusta." Sonríe. Ella siempre
ha sabido de lo que habla.
Siempre ha
habido en ella cosas que me molestan. Más que nada me molestaba que yo no veía
en mi lo que yo veía en ella. Porque desde el momento en el que ella y yo nos
conocimos ella y yo habíamos sido tan diferentes. En ella veía yo la energía de
una persona fuerte, con una voz potente que se deja escucha, que no le da miedo
decir sus cosas. Supongo que debajo de todo ese maquillaje que a ella le gusta,
sus playeras negras ,y esos tatuajes que le recuerdan todas y cada una de las
cosas tanto listas como tontas en las que fallo y gano de todas esas experiencias
que ella y yo compartimos, que de alguna forma yo esperaba que se vieran reflejadas igualmente en mi. Mas
no. La cosa es esta, en ella yo veía todo lo que no era yo.
"He
tenido un año difícil" Le digo "El dos mil trece no fue mi año"
Le digo y suspiro "Mirando en retrospectiva hice algunas cosas bien.
Termine la escuela al fin" Le digo con una media sonrisa.
"Pero no
estás feliz..." No es pregunta, su tono es una afirmación.
"Supongo
que no, como todos en esta vida, muchas de las decisiones que tome aun me
entristecen, algunos sucesos de mi vida aun se repiten eternamente en un
"loop" por así decirlo, son como una película en mi mente en donde yo
tomo otra decisión, hago otra cosa o actuó de otra manera, y por ende me da un
resultado completamente diferente, ya sabes los vicios de mi imaginación"
Y esto me
lleva siempre a pensar que debería amar a Vancouver por que aquí fue donde
también lo conocí a él.
A veces me doy cuenta que de que a pesar que
el ya se fue hace mucho tiempo de Vancouver y que las cosas que pasaron entre
él y yo pasaron en un periodo muy corto de tiempo hablo mucho de él, pienso
mucho en él y sin importar que físicamente el y yo no existimos en el mismo
lugar en este momento siempre lo siento
presente. Es un poco triste y un poco tonto el vivir enamorada de una idea
supongo.
"Otra
vez te vas a poner a pensar en el, ¿Verdad?"me dice ella, sin embargo
sonríe "Yo también lo extraño mucho. Extraño toda la idea de estar juntos,
supongo. Extraño el cómo era él, y el cómo eras tú con él. Siempre que te vi
con el tenias una energía muy diferente, te veía menos preocupada en tus miedos
extraños y tus paranoias y te sentía un poco más alegre."
"A
Vancouver si le tengo que agradecer el si quiera haberlo conocido supongo"
suspiro.
Lo conocí
en un bar en Robson de la manera perfecta: en una noche de cerveza y
Turbonegro.
"Pero
esas son glorias pasadas, María, no
tiene caso recordar el paso de tiempo con melancolías"
Le sirvo
otro vaso.
"Te he
visto diferente, te he visto mas espantada del paso del tiempo" me dice
ella mientras se mira las uñas "Te manejas diferente...Maria"
"Si alguien me conoze, eres tu Lupita" le digo en tono de burla.
Nos sonreímos.
"Si alguien me conoze, eres tu Lupita" le digo en tono de burla.
Nos sonreímos.
Cuando en
las mañanas me veo por primera vez en el espejo me trato de sonreír. Es una
acción un poco difícil, sobre todo cuando uno aun esta medio dormida y la
necesidad primaria de ir al baño al despertar me lanza fuera de mi cama
alrededor de las nueve.
Con el
tiempo he visto como mi sonrisa se deterioro. Ahora luce seria, diferente.
Ella sin
embargo aun la veo yo tan jovial. La veo bien y relajada, tranquila como yo
siempre he querido estar. Y cuando sonríe veo la calma, la alegría que yo
sustituí por seriedad y por estar siempre espantada del simple hecho de vivir.
"Me encanta verte feliz" Le digo "Pero me es muy difícil apreciar y reciprocar tu felicidad cuando yo debería estar así de feliz como tú lo estas ahorita, Lupita"
"Puedes estarlo, tú me lo enseñaste, para ser feliz necesitas solamente volver a tu balance, ese balance es algo que no soy ni yo ni tus dudas y miedos" Me dice ella mientras le da un largo trago a su cerveza, mientras baja su vaso hace una cara de disgusto al pasar el último trago de cerveza "Después de todo yo soy solo quien tu quieres ser, yo solo soy un reflejo de lo que tú siempre has querido ser Maria" Me dice ella, y sé que tiene tanta razón. A veces olvido que el hablar conmigo misma es todo un viaje de introspección.
"Me encanta verte feliz" Le digo "Pero me es muy difícil apreciar y reciprocar tu felicidad cuando yo debería estar así de feliz como tú lo estas ahorita, Lupita"
"Puedes estarlo, tú me lo enseñaste, para ser feliz necesitas solamente volver a tu balance, ese balance es algo que no soy ni yo ni tus dudas y miedos" Me dice ella mientras le da un largo trago a su cerveza, mientras baja su vaso hace una cara de disgusto al pasar el último trago de cerveza "Después de todo yo soy solo quien tu quieres ser, yo solo soy un reflejo de lo que tú siempre has querido ser Maria" Me dice ella, y sé que tiene tanta razón. A veces olvido que el hablar conmigo misma es todo un viaje de introspección.
Fin Parte I
30 de Marzo del 2014
Iba a poner
esto desde el veintiocho.
Estoy muy contenta de haber por fin cumplido los tres años en Vancouver.
Estoy muy contenta de haber por fin cumplido los tres años en Vancouver.
Gracias
sobre todas las cosas a todos ustedes por el seguir apoyándome, a pesar de que estamos
lejos, incluso un solo mensaje en facebook me alegra el día y saber que todavía
sigo en sus pensamientos.
Este año
para mi empezó con muchos cambios un poco fuertes, por eso un día cuando me volteé
a ver al espejo y no me reconocí me espante. (Mi mama se ríe pero en verdad es
muy gracioso y a la vez raro proyectar a tu mama para muchos aspectos...) Y si,
evidentemente como siempre sufro los cambios, pero de que la llevamos, la
llevamos.
Todavía
espero con (im)paciencia un trabajo. Estoy tratando de encontrar un balance en
seguir trabajando en mi portafolio, y no perder la cabeza pensando que nadie me
ha hablado ni para decirme que no.
Con un beso enorme
(esta vez sin olor a cigarro) y un poco frio (tengo la ventana abierta con la
esperanza de que se termine de secar mi ropa que salió húmeda de la
secadora...) me despido. Como todos los días los pienso desde un pequeño departamento
y enfrente de una lap top.


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Passing the lake I know so well...I am near, yet so far away