martes, 2 de diciembre de 2014

Conjunto de recuerdos que te pueden ayudar a comprender a un Lolo un poco mejor.

Te mereces un libro entero, pero lamentablemente el día de hoy solo me alcanzan las palabras para un capitulo.
Para el papá más increíble del mundo, que nunca dejo de soñar y dejarnos soñar, que nos dio todo.



Prologo:

Estimado lector, antes de continuar con este pequeño capitulo de historias cortas que le pueden ayudar a comprender a un Lolo mejor me gustaría contarles un poco de este singular personaje:
Nació un dos de diciembre en una familia bastante diversa e inquieta. Recordemos estimados lectores que muchas veces el entorno en el que crecemos afectan la personalidad de uno y aunque si bien el gusta pretender seriedad, todas las personas que hemos vivido con el podemos comentar que si bien es una persona de carácter firme, tiende a veces a comportarse de manera traviesa y muy inquieta. Es un personaje lleno de vida, ha tenido sus subidas y bajadas, buenos días y sus días malos, pero como podrá comprobar si ha tenido la magnífica oportunidad de conocerlo eso una de las mas increíbles y excelentes personas que usted pueda llegar a conocer, los que podemos presumir conocerlo sabemos que es una persona de palabra, de esfuerzo, y sobre todo de muchos agitadores mordidos escondidos en pedacitos en tu pelo.

Capitulo 1
Conjunto de recuerdos que te pueden ayudar a comprender a un Lolo un poco mejor.

Rutinas.
En la tarde escuche el carro estacionarse.
Es más o menos tarde, porque todavía alcanza uno a ver el sol detrás de la casa de enfrente. Así que me asomo a la ventana, para verlo llegar.
Se bajo del carro todavía arreglado. Igualito que como lo había visto desde mi ventana en la mañana. La única diferencia es que viene de pants. 
¿Que porque lo estaba espiando?
Pues para verificar su rutina.
Pues mira, Por la mañana me desperté con los pies medio fuera de las colchas.
Digo, eso creo yo que fue lo que me despertó.
Ya sabes: el medio frio de Toluca que se expande por toda la casa como si en verdad viviéramos frecuentemente a menos dos, aunque claro, no voy a negar que a veces teníamos un poquito de escarcha en el pasto o en el cofre del carro, e incluso en el invierno tiene uno que prender el carro y esperar a que el motor caliente. Pero que yo recuerde, ese día no era el caso.
 A veces cuando charlamos sobre el calentador que nunca usamos en la casa hasta que es Diciembre nos decimos medio de broma que hace mas frio adentro que a fuera.
La noche anterior yo había dormido envuelta en una bata azul con blanco ya medio vieja, una pijama rosa de las chicas súper Poderosas. (Era más bien un rosa pastel despintado y manchado de gris por la secadora) y unas calcetas rosa Mexicano extremadamente grandes y anchas.
Pues bien no sé como maniobre en la noche que desperté sin calcetines y con los pies fríos.
Después de meter lo pies dentro de las cobijas me vuelvo a enroscar en mi cama, en ese momento de pereza que medio pensaba en volver a dormirme pero también media mis ganas de levantarme, escuche los crujidos de las escaleras.
Antes me sabía de memoria los crujidos de cada escalón, los memorice cuando de mas chica quería bajar yo a la computadora a escondidas o a robar un Yakult del refrigerador. Me sabia cuales había que saltar, cuales había que caminar por los lados pegado uno al barandal y cuales había que solo pisar rápido.
Y es cuando no me lo tengo que imaginar si ya me conozco su rutina (Aunque claro, como todo en esta vida la rutina a veces varia y por ende yo debo de verificar la rutina.)
Va bajando con su termo en la mano, de eso estoy segura. Aunque claro puedes ser la botella transparente de Gatorade, a fin de cuentas, ¿qué se yo? Bueno Yo se que siempre se agarra del barandal a la hora de bajar.
Miro el reloj y por la hora se que baja a desayunar para ir directo a la oficina.
Siempre que lo imagino desayunando me acuerdo de su Licuado de plátano sin plátano y me dan ganas de reírme. Aunque no me rio porque si no se va asomar Lola y aun no estoy lista para empezar el día. Atrasito de él escucho a Lola. Lo sé porque sus chanclas resuenan casi tan alto como sus tacones. Me pregunto si le va a preparar a mi papá otro licuado de plátano sin plátano, o si alguna vez  Lola le preparo licuado de Mamey sin Mamey.
Después de un rato de maniobrar abajo escucho por fin la puerta  de la entrada crujir y luego azotar por la corriente de aire que se hace. Me levanto de un salto de la cama  me aviento a la ventana.
"HEY papá!!!" le grito yo mientras se arruga la persiana.
"Que haces despierta  a estas horas?" dice él mientras guarda su maleta del club en la cajuela. "Hoy seguro que no tiene junta, porque no va de traje" pienso yo mientras el empieza caminar a la puerta del conductor. Lo que significa que Papá no viene a comer en la casa hoy.
Va con una camisa de cuadros que se ve abajo del suéter rojo vino y unos pantalones café claro. "Ya ciérrale que te va a hacer daño, además estas arrugando la persiana y se va a enojar tu mamá" dice el.
"Te iba a decir que tuvieras buen día" le grito yo.
"Gracias, tu también, hablamos en la tarde"
Ese día a las seis y algo de la mañana me da un poco de frio nada mas el estar en la ventana, pero siempre me quedo pensando que Lolo se levanta todos los días temprano para ir al club y al trabajo y no sé como lo logra.
(Lola dice cuando él se va al club a las cinco y algo de la mañana que mi papá es parte del club de los Loquitos.
"Están todos locos" dice ella mientras papá le explica que hay mucha más gente que llega a esa hora también. "El otro día no nos querían dejar entrar, que porque era muy temprano" dice él. "Estan todos bien mal" dice ella mientras yo me empiezo a reír.)
Yo apenas si puedo levantarme a la escuela y me toma horas arreglarme y jamás logro verme tan presentable como lo hace Lolo a diario.
Rutina de fin de Semana.
Los sábados en la mañana por ejemplo se levanta bien temprano. Dependiendo porque a veces la rutina varia y Lola es la primera en despertar.
Ese día por ejemplo, es el.
Lo sé porque escucho como crujen las escaleras, y escucho sus chanclas que si son bastante ruidosas, así como que arrastran, pero no tanto como las de Lola. Y yo envuelta en mis cobijas y con los pies medio fríos me lo imagino bajando con su bata de rayas blancas y grises, con su pijama de pantalones azul clarito con blanco y su camiseta blanca. Seguramente baja con la botella de Gatorade o su Termo, dependiendo del día.
Ese día bajo a ver qué está haciendo y me dice el
"Porque estas despierta tan temprano?"
"Nada mas quería ver que estás haciendo"
"Solo baje por agua, voy a subir al baño y te hago de desayunar cuando baje" dice el "Subes a ponerte chanclas que te va a ver tu mama y se va a enojar, además el piso esta frio y te vas a enfermar" me dice mientras sirve agua en su termo en una cocina de la esquina. El garrafón retumba con el agua.
Salto de dos en dos las escaleras hasta mi cuarto, mientras Lolo sube lentamente haciendo crujir todos los escalones.
"¿Quieres que te haga huevos?"
Cuando bajo papá ya tiene el desayuno listo.
Osito Blanco.
"¿Todavía tienes a ese trapo?" Me dice él con su sonrisita burlona detrás del periódico. Se ve tan diferente con lentes, mucho más serio.
"Ya sabes que si, si duermo con él a diario" le digo yo mientras abrazo a mi oso sentada en el sillón.
Puki y yo estamos viendo Supernatural por noventava vez, los dos tapados abajo de la colcha, con dos botes de palomitas ya casi sin nada. Papá está en el sillón leyendo el periódico. A ratos se come una palomita de nuestros botes, y luego como si nada sigue leyendo el periódico. Normalmente si le interesa lo que estamos viendo se queda un rato y luego se va a su cuarto.
Si no le importa mucho el programa, se levanta y se lleva unas palomitas en la mano.
(Si Lola lo ve siempre le dice:
"Jorge, si quieres palomitas sírvete en un plato" Si no está Lola solamente agarra un "bonchesito" y se las come de camino al cuarto, después aplaude como para tratar de quitar las migajas o la grasita dependiendo de la botana.)
Después de un rato en el que solo se puede escuchar la televisión, escucho como cambia de pagina. Se quita los lentes y después dobla el periódico y lo vuelve a poner en la canasta a lado del sillón.
"Sabes para que estaría bueno ese trapo?" Me dice mientras come mas palomitas.
Mi hermano solamente se empieza a reír.
"Para bolearme mis zapatos!" dice él mientras me arrebata a mi oso.
"PAPÁ!! " le grito yo. Y el avienta al oso al piso de abajo mientras se ríen él y mi hermano. Y mientras corro y salto las escaleras yo solo pienso que papá sigue siendo un niño chiquito.
Rodillas.
Papá jugaba futbol hasta que se lastimo la rodilla. El hecho de lastimarse la rodilla no lo detuvo de de vez en cuando patear un balón. Si bien ya no corría tanto (Tuve que realizarse que yo recuerde mínimo dos operaciones) a veces en casa de la abuela con mis primos y mi hermano el todavía nos echaba "Cañonazos". Me acuerdo porque aun con los guantes de mi hermano las manos nos quedaban rojas y yo se que a papá le daba risa.
A veces cuando estaba yo viendo tele y el llegaba del trabajo me decía:
"Ponle al ciento seis nada más para ver cómo van"
Bicampeones.
Iba mi papá  al estadio con mi hermano y con mis tíos. Nosotras íbamos a casa de mi tía si iban al Azteca, o a veces los esperábamos en casa de la abuela. Nosotros siempre teníamos botana, ellos tenían sus cervezas y sus historias del partido y de la gente.
La única vez que estuve tan contenta de escuchar algo futbol en esos días fue el día que Pumas se volvió bicampeón. Fue un día de "interclubs" y la verdad es que no recuerdo si estábamos en Sayavedra o en Santa Mónica, o en alguno de esos clubs. Solamente recuerdo papá mordiendo las orillas de un vaso dando vueltas de la cafetería a las canchas. Estaba con Luis Flores platicando, y después de salir los dos de la cafetería con otro vaso mi papá abrazo a mi hermano. Luis Flores le dio la mano a mi hermano, me volteo a ver alegremente y me dijo: "Mira, que bueno que ya son campeones".
La verdad es que yo no entendía mucho, pero papá estaba muy contento y por ende yo estaba muy feliz de que fuéramos Bicampeones.
Al día siguiente le pregunte a mi amigo en la escuela que de que iba todo eso de ser bicampeones.
Pasado.
Abuela José siempre dice que llora de pena, pero sabemos que se ríe de todas las cosas que pasaron.
"Y siempre tenía que vomitar Jorge" dice la tía José sentada en el sillón, un poco doblada por la risa "Y nada mas escuchamos: Mamá! Jorge todavía no vomita y ya se nos está haciendo tarde!" Y todos se ríen.
Reconocimiento.
Le aplaudimos mucho desde nuestra mesa en la Torre de Chrysler de Santa Fe.
En el video al final sale mi papá en su escritorio en la oficina, tocando una batería imaginaria con dos lápices cantando una canción. Todos en el salón se ríen.
Me gustaba mucho caminar en Chrysler con mi papá, porque todos los saludaban, en el comedor, en las explanadas, en las oficinas, y en la caseta.
"Buenos días Licenciado" decían todos, y le contaban cosas a mi papá de sus familias, a veces le daban las gracias por algo, o le preguntaban de la nuestra. Me daba la sensación de que papá podía entablar amistad con cualquiera.


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Passing the lake I know so well...I am near, yet so far away